

"Este
globo que has visto es el mundo entero donde viven mis hijos. Estos rayos
luminosos son las gracias y bendiciones que yo expando sobre todos aquellos que
me invocan como Madre. Me siento tan contenta al poder ayudar a los hijos que
me imploran protección. ¡Pero hay tantos que no me invocan jamás! Y muchos de
estos rayos preciosos quedan perdidos, porque pocas veces me rezan".

Y una voz
dijo a Catalina: "Hay que hacer una medalla semejante a esto que estás viendo.
Todas las personas que la lleven, sentirán la protección de la Virgen", y apareció una M, sobre la M una cruz, y
debajo los corazones de Jesús y María.
Así
comenzó esta bella historia, sin duda una tierna historia de amor hacia los más
pobres.
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