domingo, 20 de octubre de 2013

DOMUND 2013: FE + CARIDAD = MISIÓN



En 1926 Pío XI estableció que el penúltimo domingo de octubre se celebrara en toda la Iglesia el “Domingo Mundial de las Misiones”, en favor de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe, para mover a los católicos a amar y apoyar la causa misionera.

Esta “fiesta de la catolicidad y de la solidaridad universal” se conoce en España como DOMUND (de DOmingo MUNDial). 

 El día en que la Iglesia Universal reza por los misioneros y colabora con ellos, económicamente en su labor, que con frecuencia se desarrolla entre los más pobres.





Y … ¿PARA QUE EL DOMUND?  Para hacer una especial llamada a la colaboración económica de los fieles. Con los donativos se construyen templos, se compran vehículos, se forman catequistas, se atienden proyectos sociales, sanitarios y educativos...
 
La Iglesia tiene una amplia labor social y educativa a  nivel mundial:
donde atiende a 117.119 instituciones sociales:
hospitales, residencias de ancianos, orfanatos y comedores para personas necesitadas en todo el mundo. Y se encarga de 209.688 instituciones educativas: guarderías, escuelas, universidades y centros de formación profesional.


LOS MISIONEROS  son sacerdotes, religiosos y religiosas, y laicos que han sido enviados, por un periodo largo de tiempo o para toda la vida, a países donde aún no se conoce el Evangelio. 

Los misioneros anuncian el Evangelio a quienes aún no conocen a Jesús para que, si reciben la gracia de la conversión, puedan incorporarse a la Iglesia por el Bautismo. Al mismo tiempo, asumen la responsabilidad en proyectos educativos, sanitarios y de promoción social de las personas y pueblos que atienden.

En la actualidad hay cerca de 13.000 misioneros españoles por todo el mundo.

 


Sin FE no hay MISIÓN. Sin CARIDAD no hay MISIÓN


Entrega
Anuncio
Promoción Humana
Relevo Misionero
Generosidad

ESO ES EL DOMUND
¡Compromiso de todos!




viernes, 18 de octubre de 2013

Encuentros de Animación Pastoral

Como viene siendo habitual, a lo largo de estos dos últimos años, los Equipos de Animación Pastoral de los Centros Educativos Vicencianos de la Provincia Canónica  de Gijón, se reúnen dos veces a lo largo del curso para trabajar conjuntamente la Pastoral en nuestros centros.
 
Los días 17 y 18 de Octubre, tuvo lugar el primer encuentro de Equipos de Animación Pastoral, en Villaobispo (León) y al que acudieron cuatro representantes del departamento de Pastoral de nuestro centro.

En este encuentro, se compartieron  jornadas de trabajo con otros profesores de Centros Educativos Vicencianos, donde el ponente Martín Varela Dávila, dio las claves para la elaboración de rúbricas para la evaluación de la acción pastoral.

Así mismo se presentaron materiales para la formación vicenciana en los claustros y se prepararon materiales para los tiempos litúrgicos fuertes: Adviento y Cuaresma, creando a su vez oraciones  para las diferentes etapas educativas.

Fueron unas jornadas intensas en las que todos los allí presentes disfrutaron de estos dos días de convivencia.


"La mejor rúbrica de evaluación para nosotros, mujeres y hombres vivencianos, es ver a las personas que están a nuestro cargo más felices, más atendidas, más servidas, más valoradas, con más horizonte y, sobre todo, más cerca del Dios de Jesús, el único que puede cambiar verdaderamente nuestro corazón y hacer que nuestra vida tenga sentido.
Debemos evaluar desde el Espíritu. Sin demasiados agobios, con sosiego, desde la sana reflexión y el necesario discernimiento que debemos realizar los creyentes. Preguntas sencillas que nos hagan encarnar la evaluación en nuestras situaciones concretas.
Gracias a todos por seguir saliendo a faenar en la esperanza de una buena pesca. Gracias por tanto trabajo y por aprender a evaluar y valorar la pastoral desde el proyecto de vida de Jesús y los criterios vicencianos de "saber más para servir mejor". 
  
Oscar Alonso

domingo, 13 de octubre de 2013

Mártires de la FE

Son testigos de la fe cristiana del siglo XX que supieron
vivir el Evangelio en situaciones de hostilidad y persecución, frecuentemente hasta el testimonio supremo de la sangre. 

Ellas se sentían felices en su vocación. No tenían otro objetivo que gastar su vida como Cristo, haciendo lo que Él hizo: cuidar y enseñar a los niños, curar a los enfermos, socorrer a los necesitados y hacer presente el Reino de Dios Padre en el mundo.
  • Vivían apasionadas por Dios y por los pobres.
  • Su ideal era claro y perceptible: transparentar la bondad de Dios a todas las personas, especialmente a los pobres.
  • Su estilo de vida exigente y atrayente: comunidad de amor que vive en pobreza, castidad y obediencia.
  • La fuente de su alegría: ser seguidoras de Jesucristo viviendo las bienaventuranzas en humildad, sencillez y caridad.
  • Su razón de ser en la Iglesia: continuar la misión de Jesucristo entre los pobres. Este fue el motivo por el que fueron perseguidas.
Aceptaron el martirio serenamente, convencidas de que es el acto supremo de amor a Jesucristo. Tuvieron presentes en su memoria y en su corazón las palabras de Jesús: “Me persiguieron a mí y os perseguirán a vosotros” (Jn 15, 20).
Ellas no buscaron la muerte, no actuaron con imprudencia, simplemente acogieron el martirio como un don de Dios.  
  
Las Mártires vivieron como testigos valientes de la FE y firmes en la Caridad

Las 27 Hijas de la Caridad y Dolores Broseta, laica de la Asociación de las Hijas de María de la Medalla Milagrosa de Bétera (Valencia), que serán beatificadas con los demás mártires en Tarragona, vivieron totalmente entregadas a Dios para servir a Cristo en la persona de los pobres, fieles al Evangelio y al carisma de la Compañía de las Hijas de la Caridad.

Viendo venir la persecución, rezaron con fe y buscaron la fuerza de la Eucaristía que las preparó para ser Testigos de la Fe, la Esperanza y la Caridad. Fueron acusadas, apresadas y condenadas a muerte por ser Hijas de la Caridad dedicadas a sanar, curar, educar, acoger, orientar y hacer el bien como Jesús de Nazaret. 

Unas desarrollaron su misión como educadoras, otras como enfermeras y bastantes como trabajadoras sociales en casas de Misericordia, Beneficencia y Asilos. Todas pasaron por la vida haciendo el bien en seguimiento de Jesucristo. Vivian en comunidad fraterna; juntas rezaban y programaban su misión, juntas revisaban su vida para parecerse cada día un poco más a Jesucristo; juntas vivían el perdón y la reconciliación y juntas se proponían ser TESTIGOS DE FE Y CARIDAD. Alentadas por la fuerza del amor de Dios y de sus Hermanas de comunidad afrontaron la muerte violenta por causa de la Fe.

Nuestras mártires vivieron y murieron  confesando a Jesucristo con valor, perdonando a los perseguidores y poniendo su vida en manos de Dios Padre. Dieron testimonio de Cristo, de su vida, de sus acciones y del valor del seguimiento de sus enseñanzas. Prefirieron morir antes que renunciar a su fe y su vocación consagrada a la Caridad. Por eso la Iglesia las va a beatificar. 

«Los mártires no quisieron renegar de la propia fe y murieron confesando a Cristo resucitado. ¿Dónde encontraron la fuerza para permanecer fieles? Precisamente en la fe, que nos hace ver más allá de los límites de nuestra mirada humana, más allá de la vida terrena; hace que contemplemos “los cielos abiertos” – como dice san Esteban – y a Cristo vivo a la derecha del Padre» (Papa Francisco, 12.V.2013).

lunes, 7 de octubre de 2013

UNA ORACIÓN EN CADA DEDO



1.- El dedo pulgar es el más cercano a ti. Así que empieza orando por quienes están más cerca de ti. Son las personas más fáciles de recordar. Orar por nuestros seres queridos es una dulce obligación.

2.- El siguiente dedo es el  dedo índice. Ora por quienes enseñan, instruyen y curan. Esto incluye a los maestros, médicos y sacerdotes. Ellos necesitan apoyo y sabiduría para indicar la dirección correcta a los demás. Tenlos siempre presentes en tus oraciones.
 
3.- El siguiente dedo es el más alto. Es llamado dedo medio, corazón o mayor. Nos recuerda a nuestros líderes. Ora por el presidente, los congresistas, los empresarios y los gerentes. Estas personas dirigen los destinos de nuestra patria y guían a la opinión pública. Necesitan la guía de Dios.

4.- El cuarto dedo es nuestro dedo anular. Aunque a muchos les sorprenda es nuestro dedo más débil, como te lo puede decir cualquier profesor de piano. Debe recordarnos orar por los más débiles, con muchos problemas o postrados por las enfermedades. Necesitan tus oraciones de día y de noche. Nunca será demasiado lo que ores por ellos. También debe invitarnos a orar por los matrimonios, en cuyos dedos anulares llevan la alianza de su matrimonio.

5.- Y por último está nuestro dedo meñique, el más pequeño de todos los dedos, que es como debemos vernos ante Dios y ante los demás. Como dice la Biblia, “los últimos serán los primeros”. Tu meñique debe recordarte orar por ti. Cuando ya hayas orado por los otros cuatro grupos, verás tus necesidades en la perspectiva correcta y podrás orar mejor por las tuyas.